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CONFERENCIAS / PARQUE NACIONAL DE LA SIERRA DEL GUADARRAMA
 
 
 


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EXPOSICION DE ARGUMENTOS POSIBLES

Siendo muchos los argumentos y consideraciones en base a los cuales puede justificarse esta alegación a la totalidad del proyecto de Parque Nacional en la Sierra de Guadarrama, que actualmente se encuentra en fase de borrador de PORN sometido a información pública.

Mencionemos, a efectos metodológicos, algunos de ellos:

 

MONTAÑISMO

El Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama supondrá, en principio, una importante restricción en la libre circulación por sus montañas, como tradicionalmente se ha venido desarrollando, dándose la injusta situación de que habiendo sido precisamente los colectivos montañeros, a través de sus asociaciones y entidades, quienes han mentalizado a la sociedad sobre la importancia de estos parajes, dando a conocer de su existencia a la sociedad, trasmitiendo el respeto y el cuidado por la naturaleza en todas sus formas, a través de multitud de actos culturales, libros, conferencias y publicaciones a lo largo de más de un siglo, sea él precisamente el más perjudicado. A la larga la implantación de Parque Nacional será el fin del montañismo en los parajes principales de la Sierra del Guadarrama.

En efecto, los montañeros no podrán practicar el montañismo, por no mencionar al absurdo (sin ninguna explicación argumentada suficiente) que supone la prohibición del  vuelo de <parapente>, en los lugares más adecuados para ello, a partir del momento en el que se amplíen las Zonas de Reserva previstas para el Parque. Y que suceda esto es altamente probable. Porque, en el proyecto actual, las Zonas de Reserva, imprescindibles en todo parque Nacional, tan sólo comprenden unos reducidos enclaves que en absoluto se corresponden con esta figura de protección tal y como es trazada en el vigente “Plan Director de la Red Nacional de Parques Nacionales”.

Sólo escepticismo hacia los alpinistas y montañeros en general de la Comunidad de Madrid, sentirá cualquier experto en Parques Nacionales de España, o del resto de Europa, cuando conociendo el mencionado Plan Director, lea el estudio previo al PORN que en su día elaboró cierta universidad. Y es que no se puede llamar Parque Nacional a un territorio como la sierra del Guadarrama que no tiene las características necesarias para serlo, de acuerdo a lo dispuesto por el Plan Director de Parques Nacionales, todavía vigente. Guadarrama no reúne las circunstancias de Sierra Nevada, ni la de los Picos de Europa, ni la del Valle de Ordesa..., ni de ninguno de los otros <enclaves geográficos> que tienen tal calificación. No es coherente proponer esta figura jurídica para un territorio, que ni por los usos que en el actualmente existen, ni por sus características y nivel de presencia humana es (siempre, insistamos, según el vigente Plan Director) adecuado para ello.

Todo ello sin que la figura de Parque Nacional, muy devaluada en tantos aspectos, nos dé plena confianza respecto a la protección de un entorno natural, que cómo la sierra del Guadarrama, lleva hasta nuestros días soportando una elevada presión demográfica y subsistiendo con gran dignidad. No alteremos su realidad con esta figura de Parque Nacional, que además de aumentar también comporta mayor gasto público: pistas y edificaciones que sí <desnaturalizan lo natural>, con aumento de guardas no siempre adecuados al paisaje que deben guardar, que comportan restricciones, con inoperantes protecciones jurídicas (La figura de Parque Nacional no es un blindaje de protección cuando los intereses políticos o económicos así lo determinan). Si se quiere frenar la amenaza cierta de urbanizaciones, máximo argumento a favor del Parque Nacional, ahí está el nuevo proyecto de la Ley del Suelo de la propia Comunidad de Madrid, u otra ley específica para regular o neutralizar la amenaza urbanística..  

Lo que sí es una amenaza para los amantes del Guadarrama, montañeros y alpinistas es el Parque Nacional del Guadarrama, que no protección, y este aserto puede describirse del siguiente modo:

El primer PRUG del Parque, que necesariamente ha de contar con “Zonas de Reserva”, dedicará a éstas unos cuantos enclaves de reducido espacio tales como algunos humedales y lagunas. El montañismo podrá seguir practicándose, pero sólo transitoriamente. Porque si el Parque llega a ser una realidad, dichas Zonas de Reserva se ampliarán en un breve plazo de años. Resultado: el fin del montañismo en libertad tradicional en varias zonas y concretamente en Peñalara.

 Las “Zonas de Reserva”, es decir, las de “máxima protección”, (léase máximas restricciones) no permiten en ellas sino el paso por senderos establecidos para visitantes y turistas. Es lógico, y es deseable, que en humedales y lagunas esto sea así, pero el afán restrictivo que  recorre el actual Plan Director hace que estas zonas de reserva no puedan estar limitadas a enclaves reducidos.

Resultado: En el segundo o a lo sumo el tercer PRUG que dentro de diez o quince años se redacte para la zona concreta de Peñalara, será inevitable que las Zonas de reserva se amplíen. Con una clara consecuencia: el fin del alpinismo en Peñalara. Se permitirá, tal vez, su práctica en invierno. E incluso, con el tiempo, la modalidad invernal tendería a desaparecer también. Y se sustituirá tal vez por la escalada deportiva en <rocódromos> masificados al aire libre que poco tienen que ver con el espíritu libre y estético que el siglo pasado guió a los últimos alpinistas.

Y todo este sacrificio del montañismo en Peñalara, sin que a cambio se haya logrado una mejora en la preservación de los ecosistemas y del  entorno. Ya que, como es sabido, la declaración de Parque Nacional lo que de verdad traerá consigo será la masificación de la zona. Y el incremento de construcciones en sus límites. Nos referiremos más adelante a estas dos amenazas.

Por otro lado, la posible desaparición del montañismo y del espíritu de libertad que conlleva (que sería sustituido por el senderismo masificado y gregario) en la Sierra del Guadarrama, independientemente de acabar con tan noble actividad, abusándose siempre de la merma de derechos fundamentales protegidos en la Constitución, artículo 15 -libre tránsito por todo el territorio nacional- representa un preocupante paso más en la <marea> de restricciones  a  la libertad individual que de modo cada vez más claro a todos nos afecta en la mayoría de los ámbitos de la convivencia en esta sociedad moderna plagada de contradicciones e incoherencias.

 

POBLACIÓN LOCAL 

El Parque Nacional del Guadarrama se traducirá, para las poblaciones locales de los pueblos y aldeas de la Sierra, en una drástica limitación a sus usos y actividades tradicionales.

Dicha limitación a los usos y actividades tradicionales de la población local no sólo acarreará el justificado rechazo de los habitantes de la sierra al futuro Parque Nacional, con todas las consecuencias que esto implica, y que van desde una escasa colaboración de la gente de la Sierra con las autoridades, hasta un eventual incremento del riesgo de incendios por tal  motivo. Sino que, sobre todo,  supondrá que en el futuro no podremos seguir contando con la contribución que estos usos, la ganadería  y la agricultura, que  por ejemplo, han tenido y siguen teniendo en el mantenimiento de un paisaje propio y característico de la Sierra que precisamente se ha logrado por siglos de convivencia en armonía del hombre con su medio en estas ejemplares aldeas serranas.

Por muchas buenas y benéficas palabras del tipo “mejorar la calidad de vida de las poblaciones del entorno y de la totalidad de los habitantes de la Comunidad  de Madrid” que como lema de los objetivos del Parque, abundan en el proyecto de PORN, la realidad es que un Parque que no integre a la población local está destinado al más rotundo de los fracasos.


PROPIEDAD PRIVADA

El Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama vulnerará hasta niveles que rozan lo confiscatorio el derecho de propiedad privada, que en teoría ampara la Constitución, para los propietarios de viviendas y predios situados en el territorio del Parque.

Este ataque frontal a las propiedades privadas no sólo pisoteará el trabajo que muchas familias han realizado en sus propiedades, a veces durante generaciones y casi siempre con gran amor a la tierra que han labrado, cultivado o aprovechado. Sino que, además, dejará a merced de la desatención y, por lo tanto, de los incendios y las plagas, las fincas que hasta ahora son ejemplo de respetuosa interacción de lo humano en el Medio Natural.

 

PLAN DIRECTOR

Como resumen de los tres puntos anteriores cabe señalar lo siguiente. Un Parque Nacional en el Guadarrama podría significar, con el actual marco normativo en materia de Parques Nacionales, y en especial con el Plan Director de la Red de Parques  redactado y aprobado en los años noventa, crear un problema mayor que el que se pretendía solucionar. En efecto, tal Plan Director sigue el modelo norteamericano y no el europeo de Parque Nacional. El primero está pensado para áreas despobladas en las que nunca ha existido la presencia humana, mientras que el europeo, especialmente el francés, logran de modo razonable integrar un elemento que nunca, repetimos nunca, ha de ser olvidado: la población local.
 
En el caso del Guadarrama, los habitantes de pueblos y aldeas que durante siglos han convivido en armonía con el Medio Natural  y que han ido configurando un paisaje y un entorno propios y característicos, que sólo ahora están en peligro en lo que se refiere a la conservación de esos valores, con el inconveniente añadido de un más que posible rechazo por parte de una población local que, junto con los montañeros o los propietarios de terrenos, con razón se ven perjudicados y olvidados.

El fondo de la cuestión es ese: que con el actual Plan Director, concebido para lugares como Norteamérica, y al no darse en la mayor parte de España zonas con la suficiente extensión despoblada, se crean ínsulas de superprotección que no sólo no integran a la población local, cuyos usos tradicionales han creado una muy eficaz protección propia del entorno y del paisaje sino que, además, expulsan del territorio declarado como Parque Nacional a quienes tradicionalmente lo han cuidado con un intenso sentimiento de amor al terreno y a la naturaleza. Es decir, a los montañeros y alpinistas, que tantas veces hemos recogido la basura dejada por algunos turistas y senderistas (sean para ellos todos mis respetos, claro está) por quienes sin embargo se nos pretende sustituir

 

DETERIORO DEL MEDIO NATURAL

Llegamos pues, y al hilo de lo expuesto en los párrafos anteriores, al argumento esencialen base al que se justifica la alegación a la totalidad  del proyecto de Parque Nacional para el Guadarrama que constituye en objeto de este escrito.  Y ese argumento esencial es el siguiente: que el Guadarrama fuese declarado Parque Nacional significaría, además de los inconvenientes ya descritos, un claro deterioro de la calidad del medio natural en la Sierra.  Y ello por los dos motivos que a continuación se exponen:.

A I ) MASIFICACIÓN Y “EFECTO LLAMADA”

La declaración de un territorio como Parque Nacional tiene por sí misma como efecto más evidente, un notable incremento de la afluencia de turistas y visitantes a la zona. En efecto, es obvio que la etiqueta publicitaria de “Parque Nacional” atrae a gente: grandes, pequeños y medianos grupos de turismo estacional o de fin de semana convierten el enclave a proteger en un bullicioso paraje masificado. Adiós al silencio de las montañas. Adiós a la belleza de parajes solitarios en los que criaban el buitre negro, el corzo, el águila. Praderas, bosques y márgenes de ríos que empiezan a llenarse de vehículos y basura. El resultado ha sido el contrario al que se pretendía. Porque el “efecto llamada” de la declaración de Parque Nacional ha traído consigo la masificación de la zona cuyos valores naturales se pretendía proteger. Sin embargo, esto sucede en mucho menor medida  con otras etiquetas como “Parque Natural”, “Parque Regional”, “ZEPA”, “Paisaje Protegido”,“LIC”, o figuras similares que, siendo en principio igualmente  efectivas para la protección de la naturaleza, no implican las consecuencias publicitarias y psicológicas en cuanto a la masificación que hemos denominado “efecto llamada”.

A II ) CONSTRUCCIÓN, PAISAJE Y “EFECTO FRONTERA”

Es evidente el segundo resultado que la declaración de Parque Nacional produciría: el incremento notable de urbanizaciones, pistas forestales, infraestructuras para el turismo y construcciones en los aledaños del eventual parque. Todo el paisaje del Guadarrama resultará afectado. Con un claro resultado: el deterioro del Medio Natural.

B. Desarrollo del argumento central: EL PARQUE NACIONAL DETERIORARÍA EL MEDIO NATURAL

De los cinco argumentos expuestos, es especialmente el último el que ha de subrayarse. Abundemos, pues, en su desarrollo.

B, 1.Plan Director.

Habrá quien pregunte: “¿Se ha leído usted el Plan Director?”. Responderemos: ”Si, por desgracia”. Y añadiremos que ojalá  lo hubiesen leído los montañeros y alpinistas que en su día con tanto ahínco defendieron el Parque Nacional. Reafirmándonos, por supuesto, en nuestra opinión de que se trata de un modelo inadecuado para España. Vendrá entonces la réplica de que habrá que ver cómo se modifica el Plan Director para adecuar el modelo español al de otros Parques Nacionales en el resto de Europa. Bien. ¡Qué Dios conserve la inocencia a quien esto crea! Porque resulta que lo que va a suceder es todo lo contrario. Y si no que se lo pregunten a los responsables del Ministerio de Medio Ambiente.

La realidad es la siguiente:

En estos momentos está en tramitación un borrador de Anteproyecto de Ley de Parques Nacionales que, lejos de flexibilizar el modelo y acercarlo a otros europeos, lo endurece. Sí. Lo endurece. Hemos tenido conocimiento de este documento por alguna información publicada en la prensa, y nos parece un gran compendio de  dislates que, entre otras lindezas que no es éste el lugar para analizar en detalle, anula los Planes de  Ordenación de Recursos Naturales (PORN),  haciendo <mangas y capirotes> de la opinión de las Comunidades Autónomas y del enfoque de garantías y seguridades jurídicas que ha de guiar todo proceso que conduzca a un Parque Nacional, hasta el punto de que da la impresión de que ha sido expresamente redactado para complicar aún más y politizar la cuestión de los Parques Nacionales en España.

Que se hagan con una copia de ese borrador los responsables del equipo de la universidad que redactó el estudio previo al PORN.

B, 2. Deterioro del Medio Natural.

Es este, pues, el argumento definitivo. La protección de la Naturaleza saldrá perdiendo si finalmente se declara Parque Nacional la Sierra del Guadarrama. Por dos motivos:

Primero, porque aquello se va a masificar. Dicho claro: que la Sierra se llenará de gente. No de montañeros, que siempre hemos sabido comportarnos y recogido nuestras basuras. Que siempre hemos incluso ayudado, por amor a la Sierra, a limpiar los desperdicios dejados por otros, que hemos mirado como nuestras a las especies con vida.  Sino de turistas y excursionistas, sin la conciencia y respeto que la naturaleza requiere.

Y segundo motivo, porque la declaración de Parque Nacional significará un incremento de urbanizaciones y construcciones en la zona, precisamente el mejor argumento, pero ingenuo,  para decidir la calificación de Parque Nacional.

Presentamos, por lo tanto, la alegación a la totalidad del PÔRN y del Parque Nacional a cuya justificación, necesaria, pone punto final  la siguiente propuesta:

En lugar del Parque Nacional, creemos, según los modelos europeos, un mosaico de Parques regionales que incluso abarquen una superficie a proteger mayor que las zonas sobre las que ahora se pretende extender el Parque Nacional, pero con más respeto a la población local y mayor integración en los Parques de éste y de otros colectivos, que durante mucho tiempo tradicionalmente hemos convivido en armonía con el medio natural, dejando siempre que perdure el espíritu de libertad para los montañeros que llevan más de un siglo comportándose con responsabilidad y educando a la Sociedad en el respeto a la Naturaleza, siendo al mismo tiempo así, congruentes con los derechos fundamentales que la propia Constitución española exhibe como bandera de Derecho y Democracia.

De que esto se haga o no dependerá el futuro de la conservación armoniosa de la naturaleza en esta Sierra, en la que muchos dimos nuestros primeros pasos y continuamos teniendo cómo nuestra, tutelándola, usándola y cuidándola ( y por eso la queremos tanto) en el contacto y en el aprendizaje de la riqueza natural de nuestro planeta que tenemos la responsabilidad de traspasar a nuestros descendientes.

 

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César Pérez de Tudela Escalando
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