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CRÓNICA DEL ALPINISMO ESPAÑOL (2004)

¿Cree usted que el alpinismo español merecía este libro tan
aparentemente importante?


Es un libro de historia del Siglo XX, en la que he ido relacionando los hechos socioculturales que van acaeciendo en España, con esta singular dedicación a escalar las montañas. Es decir es una historia del alpinismo español, tratando de situar cada escalada en un contexto histórico determinado que trata de explicarla. Cada época tiene una moda que es más superficial o profunda según sean los tiempos.


Entonces usted cree que la práctica de este deporte está en función de otras
circunstancias socioculturales y políticas.


Así es. Cuando el marqués de Villaviciosa de Asturias, Pedro Pidal escaló el Naranjo de Bulnes, estaba tomando una decisión patriótica, tratando de elevar el espíritu español frente a una desmoralización general de los españoles. Es un ejemplo del <regeneracionismo> que los filósofos y conductores sociales preconizaban (Costa, Pradera, Unamuno). Cada una de las épocas del alpinismo del siglo XX corresponden a las diferentes etapas históricas sucedidas.


¿Cuáles han sido los motivos para escribir este libro?


Creí que si no lo escribía yo se perdería la memoria de muchos hechos singulares y personajes, y con ellos la historia toda sería la perjudicada. Yo por edad y actividad soy un observador equidistante de las actividades del Siglo. He tenido la suerte de conocer y ser amigo de personajes como Enrique Herreros, el dibujante, humorista, pintor y descubridor de Sarita Montiel, Nati Mistral y tantos otros artistas, que fue uno de los grandes alpinistas españoles, o a Teógenes Díaz, el gran escalador, que fue capitán y comisario político del célebre <batallón alpino> republicano en la sierra del Guadarrama. Personajes como estos me contaron anécdotas y sucedidos en los tiempos anteriores a la guerra. Lo que yo no he podido vivir, lo he completado con investigaciones en archivos, boletines, en una literatura muy fraccionada. Ha sido un libro muy laborioso de escribir, pero creo que merecía tanto trabajo. Es un libro de historia y un libro para la historia.


¿Su libro recoge la historia del <batallón alpino>?


Efectivamente siempre tuve curiosidad por esta unidad de montaña del ejército republicano de la que nunca nadie había escrito nada, salvo alguna mención ocasional. Habían ido pasando los años y nadie se ocupaba de sus componentes, que fui conociendo en la montaña: Oronoz, Silvino Ronda, Cámara, Máximo Navarro, el mencionado Teógenes, Tresaco, así como Balaguer, el poeta Manso...Ellos fueron unos españoles que lucharon por España en aquellos años convulsos y difíciles, sufriendo luego la prisión, la incomprensión y el silencio. Creo que era una misión necesaria incluir las investigaciones sobre esta unidad del ejército republicano.


Si, pero en el libro dedica usted mucho más espacio a la memoria de los
falangistas montañeros que a la de los republicanos.


En la posguerra son los falangistas los que pronto inician el regreso a las montañas de España. Los campamentos del Frente de Juventudes tienen las montañas de España como escenario, y en ellos están gran parte de los hijos de los combatientes de ambos lados, y lo que es más curioso, las montañas son visitadas tanto por los llamados <rojos> como por los <azules>, constituyendo un incomparable paisaje para la  reconciliación, dándose muchos casos de personajes que estuvieron en el <batallón alpino> y también en las centurias de montañeros de Madrid. La montaña siempre ha propiciado la unidad, la amistad y el diálogo. Por encima de las ideologías partidistas está la filosofía de la montaña.


Usted asegura en su libro que la vida en la montaña es como la vida toda
, un drama.


Yo soy un <orteguiano> de formación y estoy de acuerdo con Ortega en esta consideración de la vida. El alpinismo es una forma de vida muy bella pero también muy exigente, y por ello peligrosa, en donde el drama está muy presente. Al alpinismo se le ha llamado deporte, pero yo nunca estuve de acuerdo con esa clasificación que corresponde al <franquismo>. Fue el Régimen del 18 de Julio, el que encerró al alpinismo en la denominación de deporte, igual que hizo con la pesca y la caza en su afán de ordenarlo todo.


¿Espera mucho de este libro?

No, yo solo he tenido el gusto de escribirlo. Lo he pasado muy bien volviendo a vivir historias y recordando a tantos personajes que merecían ser descritos. Escribir un libro a veces es hasta un acto de justicia hacia el pasado. El que escribe un libro es un privilegiado. He procurado ser objetivo y riguroso,<rigoroso> que decía Ortega, pero sé que me habrá traicionado el sentimiento, que es la primera fuente del conocimiento. Así se escribe la historia.

¿En que ha cambiado el alpinismo español?


A principios del Siglo XX, el alpinismo era una actividad de geólogos, cartógrafos y aristócratas. Una actividad ligada con la aventura y la exploración. Luego, cuando históricamente surgen los <fascismos>, el alpinismo es una pasión por las escaladas difíciles y así se logran ascender las montañas más emblemáticas de España: Torreón de los Galayos, Cavall Bernat... Posteriormente el Frente de Juventudes de la Falange <socializa> el alpinismo que llega a ser una actividad muy popular. Muchos años después, a partir de los <70>, es patrimonio (en las montañas próximas) de las clases desfavorecidas. Ahora está de moda, pero se ha convertido en una actividad más deportiva, en la que hay distintos ámbitos, en los que la aventura también está muy presente. En cualquier caso el alpinismo refleja muy bien los tiempos que se viven y ahora se practica un curioso <himalayismo> muy señorito, con sherpas, cuerdas fijas y presupuestos muy elevados.


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César Pérez de Tudela Escalando
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