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  EXPEDICIÓN 2009
 

Regreso al Everest II 12 DE MAYO DE 2009

Este año 2008 no he podido cumplir mi reto y mi reencuentro con el Everest, después de vivir intensamente los preparativos, con la tensión que dicha decisión comportaba para mi. Estuve caminando por Nepal, leer más…
 
blog de Cesar Pérez de Tudela ______________________________

Nuevamente en Katmandu 20 DE ABRIL DE 2009

Nuevamente en Katmandu tras varios días recorriendo las montañas del Lantang, en donde se encuentra el famoso Lantang Lirum, una de las cimas menos conocidas del Himalaya, de más de 7.000 metros y de gran impacto visual por su belleza,. leer más…

 

Ya estoy en Khatmandu 15 DE ABRIL DE 2009

La ciudad está como siempre animada y atractiva. En la famosa calle Thamel y sus alrededores se encuentran normalmente todos los alpinistas y expedicionarios. leer más…

______________________________ blog de Cesar Pérez de Tudela


 

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¿Es para mí imposible el Everest? 5 DE FEBRERO DE 2009

Ya me voy a la aventura tan temida y quizás tan deseada. ¿Por qué?

El 1 de abril estaré en Katmandu, mi querida ciudad del Himalaya.
Tantos días fuera de mi casa, de mis escritos inconclusos, de mi familia, dejando a un lado las pequeñas preocupaciones de la vida de cada día. Cambiaré las jornadas de entrenamiento en las pequeñas y preciosas montañas del Guadarrama, el esquí de fondo, esforzándome en mantener el ritmo de respiración y el elegante paso alternativo, los descensos por los caminos del bosque sobre los frágiles esquíes, las trepadas de los pasillos helados con el piolet, las subidas al Mulhacen y las soleadas escaladas por la Pedriza. No he tenido tiempo para volver al Monte Pérdido, la gran montaña del Pirineo, que en invierno es una magnífica ascensión. No he terminado ninguno de los libros pendientes.

Voy a cambiar la comodidad de mi casa por el alojamiento en una fría tienda de campaña y las comidas madrileñas por el arroz cocido con salsa picante del Himalaya. Las alturas conocidas por la asfixia de las grandes regiones entre las ventiscas.

Tengo que concienciarme que desde ahora solo el Everest debe acaparar mi atención, junto a mi hijo Bruno que ha querido acompañarme, añadiendo la preocupación por su seguridad.

¡Qué difícil es tratar de llegar a ser

lo que en el fondo se es, o se quiere ser!


Tengo hacia el Everest mucho respeto, ya que he fracasado en dos intentos anteriores
. En el primero tuve que rendir la expedición que dirigía después de la desaparición, en el Chang La, de tres de mis compañeros de expedición en 1990 y del auxilio a los dos supervivientes. En 1992 fue cuando escalando La Cascada de hielo del Khumbu sufrí un infarto que me dejó postrado en una repisa. Iba solo y me salvaron mis compañeros, los que tuvieron la generosidad de rescatarme, y mi hijo Bruno fue el que llegó el primero. ¿Cómo podría negarme a que me acompañase en esta ocasión, diecisiete años después?

 

¿Estaré a la altura de las circunstancias? Antes, en mi larga carrera de alpinista no había tenido tanta preocupación ante ninguna montaña. Ni siquiera cuando decidí escalar la pared Norte del Eiger, entonces la escalada más temida de la Tierra. En esos años curando las graves congelaciones de mis pies, creía que tras el “Eigernorwand” ninguna montaña sería para mí imposible.

Pero en aquellos años solo tenía veintiocho años y no los que tengo ahora. ¿Era en aquella época más fuerte?, ¿Debemos respetar aquello en lo que hemos fracasado?. Yo mantengo la ilusión sin hacerme ilusiones. Lo más difícil de llegar al límite es regresar de él. Pero hago precisamente lo que temo.

¿El éxito tras los fracasos es más grande? Debo liberarme y correr hacia mí mismo.

¿Tengo que seguir confiando en todo aquello que sea difícil?. Temo sufrir por el frío, la soledad y el esfuerzo. ¿Pero?…

“Sé que el sufrimiento
es imprescindible
para poder atreverse
a lo que parece imposible”

Aquí está la gran reflexión. En ella está el secreto. Y os la traslado a vosotros por si la queréis aceptar.

¿Pero para qué necesitas sufrir? ¿No es acaso el placer y la comodidad el horizonte de los seres vivos? No. Creo que el placer se siente en la paz. Hay que alcanzar la redención, llegando a las profundidades del propio ser. Esa teoría la sostuvo Jünger, el gran filosofo alemán, en su “Heliópolis”

Discúlpenme amigos lectores por estas conjeturas y estas dudas filosóficas. Ya les iré contando, si se manejar el ordenador en la incomodidad de la tienda entre la actividad que se avecina para mí. Gracias a todos. Seré lo más bondadoso que pueda.

¿Querer ser bondadoso es acercarse a la sabiduría, como dijo Descartes? En estas jornadas que se aproximan, ustedes me disculparan si me repito en mis reflexiones preferidas.

“La verdadera aventura es intentar

aquello que crees que no podrás hacer”

Y yo voy a intentar alcanzar la verdadera percepción de mí mismo. ¿Una nueva dimensión?

Les prometo que antes de partir solo escribiré relatos sensatos y corrientes, del día a día.

Del esquí en Sierra Nevada, de mi conferencia a los escolares de Castro Urdiales que me están esperando para hablarles de las aventuras de mi personaje literario, el barón de Cotopaxi, de mi ascensión al Yelmo con unas decenas de amigos del Barclays, de la preparación de una expedición con mis compañeros del Colegio de Abogados a las montañas del Tien Chan y Kuen Lum, para el mes de agosto ¿Podré? O del curso que tengo que dar, antes de marcharme en la Universidad Juan Carlos Primero ¿Seré capaz de decir algo interesante?

 

 
César Pérez de Tudela Escalando
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